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miércoles, 4 de junio de 2008

Denuncia AMLO las mentiras de Carstens sobre el destino de los excedentes petroleros.


Servicio de Noticias ISA
Información Solidaria Alternativa

Martes 3 de junio de 2008

Andrés Manuel López Obrador alertó que es falso que los excedentes por la venta de petróleo al extranjero se hayan destinado para subsidiar las gasolinas en México y, por ello, solicitó “al secretario de Hacienda del gobierno usurpador, Agustín Carstens, que informe públicamente a dónde fueron a parar aproximadamente 20 mil millones de dólares”.

Desde el sureste mexicano, donde inició este día su recorrido semanal para reunirse con brigadistas en defensa del petróleo, el presidente legítimo de México indicó que tiene en su poder un informe de que “el gobierno usurpador, a través de Petróleos Mexicanos, en el primer trimestre del año importó a 7.39 pesos el litro de gasolina magna y lo vendió en 7.08 pesos, lo que significa que no fue subsidiado el precio del hidrocarburo”.

En un documento oficial de Pemex —de fecha 13 de mayo de 2008— “se establece que el gobierno espurio en el mismo periodo compró a 7.44 pesos el litro de gasolina Premium, para venderla en 8.86 pesos, lo cual quiere decir que en ningún momento fueron destinados recursos para subsidiar las gasolinas”, precisó.

López Obrador subrayó que en ningún momento se otorga un subsidio a las gasolinas. De acuerdo con la Dirección Corporativa de Finanzas de la Subdirección de Planeación Económica de la Gerencia de Precios de Pemex, el precio de importación de la gasolina magna fue de 6.42 pesos por litro en 2007 y el combustible se vendió en nuestro país a razón de 6.91 pesos por litro.

En el caso de la gasolina Premium, el precio de importación, en 2007, ascendió a 6.69 pesos y tuvo un precio de venta de 8.51 por litro, detalló.

Ante los brigadistas de Chetumal, el presidente legítimo de México preguntó: “¿Qué creen que declaró el sinvergüenza del secretario de Hacienda del gobierno espurio? Que no habría excedentes porque estaban comprando la gasolina a precios más altos”, mencionó.
Asimismo, expresó que México no tendría necesidad de importar 40 por ciento del consumo nacional de las gasolinas si el gobierno usurpador construyera las refinerías para obtener dicho combustible.

En otro orden de ideas, López Obrador afirmó que desde hace 25 años los gobiernos, tanto priistas como panistas, han aplicado una política económica neoliberal contraria a los intereses del pueblo y para beneficio de una minoría rapaz. Desde hace 25 años, señaló, no ha habido crecimiento económico ni empleo, tampoco bienestar social para millones de mexicanos.

“Ahora en tan sólo 18 meses, desde que usurpó Calderón la Presidencia, aumentaron los precios de los artículos de primera necesidad, como la tortilla, que anteriormente costaba 6 pesos el kilogramo y ahora tiene un costo de 12 pesos, mientras que el salario solo aumentó 4 por ciento”, expuso.

Comparativamente, los precios aumentaron 60 por ciento en relación con el incremento salarial, añadió.

El presidente legítimo de los mexicanos dijo que si se sigue aplicando la misma política económica antipopular, irá en aumento la delincuencia y la violencia en el país, porque en los últimos 25 años se le ha quitado el futuro a millones de jóvenes que han sido orillados a tomar los caminos de las conductas antisociales.

“Para que México —propuso— salga adelante, es necesario invertir en el campo y volver a ser autosuficientes en la producción de alimentos, en vez de importarlos a precios más caros”.

Tanto en Xpujil como en Escárcega, Campeche, López Obrador mencionó que desde hace 25 años se entregaron más de mil empresas públicas, entre las cuales destacan Teléfonos de México, los ferrocarriles, las minas, los aeropuertos y los bancos. “Ahora, los que se creen amos y señores de México quieren quedarse con el petróleo”, agregó.

Aclaró que ninguna privatización ha beneficiado al pueblo de México y la entrega del petróleo al extranjero no será la excepción, porque “privatización es sinónimo de corrupción”.

Recordó que Calderón Hinojosa envió un paquete de iniciativas al Congreso de la Unión para que empresas extranjeras puedan explotar y refinar el petróleo; sin embargo, reiteró que “los mexicanos no permitiremos que empresas multinacionales se queden con el porvenir de millones de ciudadanos. Con el petróleo, se puede sacar adelante a México, se puede volver en palanca del desarrollo nacional”.

Acompañado por dirigentes estatales y municipales del Frente Amplio Progresista, aseguró que el grupo defensor del petróleo va ganando 7-0 al equipo privatizador en los debates que se realizan en el Senado sobre la denominada reforma energética.

Manifestó que solicitará a los gobiernos estatales que promuevan una consulta pública, para saber si los mexicanos están a favor o en contra de la privatización del petróleo.

Adelantó que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, ya tomó la delantera y anunció que someterá a una consulta popular las iniciativas de Calderón.

En entrevista que concedió en Chetumal, se dijo incrédulo de la posición asumida por México, en el sentido de rechazar cualquier condicionamiento del gobierno de Estados Unidos en la entrega de recursos para combatir al narcotráfico, “porque en la Secretaría de Gobernación del gobierno espurio se encuentra un delincuente confeso de la talla de Juan Camilo Mouriño”.

sábado, 12 de abril de 2008

Tercera carta de los intelectuales, sobre La Privatización de PEMEX

¿EL DEBATE NACIONAL?

Hoy se presentó, finalmente, el proyecto de Felipe Calderón para la reforma energética. Aún no se conoce el texto, pero ya Calderón, en su mensaje a la nación, se ha encargado de depositar sus beneficios en cada uno de los hogares. El reparto de los bienes antes de saber siquiera cómo piensan obtenerlos.

Pero el asunto no es cómo se organizarán las expediciones de los dueños de los bonos a las aguas profundas, sino cómo se va a proceder con el debate, en el que todos parecen estar de acuerdo, pero que Calderón lo suprimió en su mensaje y todavía se ignoran las difíciles reglas del juego.

El asunto no es coyuntural, es primordial para la República y para la identificación de patriotismo con patrimonio nacional, y por eso, la prisa mostrada por el sector de Acción Nacional y exigida por Felipe Calderón, no lleva a ningún lado, a menos que se confunda el darle la voz a unos cuantos a puerta cerrada con la discusión libre y amplia que el tema y la ciudadanía merecemos.

¿Qué es el debate necesario sobre la privatización del petróleo? Es la primera gran oportunidad de que la sociedad nacional delibere sobre su gran recurso de economía y desarrollo; es el intercambio de juicios de expertos, que se acompañen de documentos probatorios; es el ejercicio de participación (opiniones y juicios) en el tema en donde todos somos lo suficientemente expertos como para saber qué le conviene y qué no a la nación, porque lo contrario sería, antes de intentar privatizar el petróleo, privatizar la decisión y, por tanto, expulsar a la inmensa mayoría de la toma de decisiones en uno de los hechos que más le afectan.

¿Cuáles son las vías para el debate? La primera es subrayar la importancia de darle a la sociedad los elementos de juicio que se le han negado históricamente (“no van a entender, es muy complicado”) y eso exige una reflexión colectiva y personal no sujeta a los tiempos legislativos.

La segunda vía es la elección de medios en dónde desplegar las discusiones. Esos medios tienen que ser por fuerza el canal del Congreso, los canales de televisión privada, la red nacional de radioemisoras y la prensa regional y nacional. Esto no es pedir demasiado porque la persuasión, el estar convencido a través de los hechos, es el gran elemento de equilibrio de la República.

Corresponde al gobierno federal presentar el proyecto complementario: cómo deben darse los diálogos, de qué manera evitar los monólogos y de qué tiempos se dispondrá. Hoy, estar de espaldas al pueblo es de manera estricta estar de espaldas a televidentes, radioescuchas y lectores.

La tercera vía es la selección de las fuerzas que deben intervenir. Por supuesto, además de los partidos políticos, necesitan hacer uso de sus razones los sectores cuya actividad profesional los vincula a la industria petrolera (nadie niega la presencia de la iniciativa privada en el sector energético, pero se ha rechazado justamente el cambio del artículo 27 constitucional), los movimientos sociales, los grupos de la sociedad civil, las universidades y los centros politécnicos, los grupos indígenas, los trabajadores petroleros. A cada uno de estos grupos y sectores, le corresponderá nombrar a sus representantes.

(A este respecto, vale la pena mencionar lo dicho por Felipe Calderón, que aseguró que esta vez sí va a haber rendición de cuentas y finalizará la corrupción.

Es muy interesante que de manera no tan implícita se reconozca que el primer gobierno de Acción Nacional permitió o fomentó la corrupción, tan representada según la opinión pública por el sindicato de Pemex y su líder Carlos Romero Deschamps, tan elogiado directamente por Calderón).

La cuarta vía tiene que ver con las maneras de indagar las respuestas al debate. Se puede optar por las encuestas y queda abierto el camino del referéndum, pero no se puede dar por concluido el debate sin enterarnos de sus repercusiones sociales.

La mejor manera de incorporar las preocupaciones graves y las desconfianzas profundas a propósito de la reforma energética, es abrir cauces civilizados y democráticos. En este caso, el primero de ellos es un debate nacional sistemático y sólido. Esto alejará la tentación de la violencia oficial, históricamente siempre precedida por sus redes de provocación.

Por el Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Jorge Eduardo Navarrete, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Fernando del Paso, Héctor Díaz Polanco, Margo Glantz, Antonio Gershenson, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis, Carlos Payán, Carlos Pellicer, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Héctor Vasconcelos.